Foto de Sofia Gallisa Muriente

Hace meses que los detractores de Ocupa Wall Street vienen acusando a nuestro movimiento de tener poca participación latina. Sin embargo, los que participamos en asambleas y consejos, los que hemos acampado en la Plaza de la libertad o marchado por las calles de la ciudad sabemos que la realidad es más compleja. Los que intentan desacreditar la ocupación frecuentemente terminan desnudando sus propios prejuicios cuando pretenden identificarnos a simple vista y acomodarnos a ideas simplonas de latinidad.

Hemos estado presentes desde el 17 de septiembre, cuando acampamos por primera vez en el corazón de Wall Street. No todos hablamos español y no todos somos indocumentados. Algunos son jornaleros y otros estudiantes de doctorado. Un grupo numeroso se reúne desde octubre en una asamblea en español en Wall Street, otros se reúnen en sus asambleas de barrio por la ciudad, mientras que muchos otros están activos en grupos de trabajo variados, integrados en el tejido de la ocupación sin anunciarle al mundo su trasfondo cultural.

Aunque es cierto que queda mucho trabajo por hacer, hace meses se están creando puentes de comunicación entre organizaciones de base comunitaria en barrios tradicionalmente latinos, al igual que entre uniones, estudiantes y recién emigrados para ampliar la conversación y alimentar al movimiento ocupa con las perspectivas y experiencias de luchas de amplios y diversos sectores de nuestra comunidad.

Occupy ha servido como espacio de encuentro para una pluralidad de latinos que sin importar su nacionalidad, condición migratoria o estatus socioeconómico, ven reflejadas sus ideas y realidades en los reclamos de este movimiento. La diversidad es nuestra fuerza, y la ocupación ha sido el único espacio capaz de agruparnos de esta forma para que podamos conocernos y dialogar.

Los ojos del país están sobre la comunidad latina en estos meses de elecciones, mientras nuestro rápido crecimiento poblacional va traduciéndose en poderío político e influencia. Aprovechemos la ocasión para ampliar el imaginario que existe de nuestra gente y para trascender las diferencias en favor de las causas comunes.

¡La lucha sigue!