Este ensayo desglosa las premisas básicas en torno a las cuales se organizan los movimientos Ocupa en Estados Unidos; sitúa el movimiento a nivel mundial; sostiene que los movimientos por sí mismos son los que deben determinar su propio éxito, y finalmente, diferencia estas posiciones de las que Michael Kazin habla en su artículo “Caída y Auge de la Izquierda Populista en los EE.UU.”

Kazin sostiene que la manera de determinar si los movimientos Ocupa serán exitosos será si pueden articular “cómo un país mejor se vería y qué es lo que se necesita para alcanzar ello”. Este, sin embargo, es el camino equivocado para evaluar los movimientos Ocupa. La intención de las miles de asambleas que tienen lugar en los Estados Unidos, así como en Grecia y España, donde he estado recientemente, es abrir espacios donde la gente pueda expresar sus preocupaciones y deseos, y hacerlo a través de la democracia directa.

Estos movimientos surgieron en respuesta a una creciente crisis, cuya raíz es la falta de democracia. La gente no se siente representada por los gobiernos que dicen hablar en su nombre. Los movimientos Ocupa no se basan en la creación de un programa o un partido político que va a presentar un plan a seguir por los demás. Su objetivo no es determinar “el” camino que un país debe tomar, sino crear el espacio para una conversación en la que todos pueden participar y en el que todos juntos podamos determinar cómo es que podría verse el futuro. Al mismo tiempo, estos movimientos están tratando de prefigurar esta futura sociedad en sus relaciones sociales presentes.

Los movimientos Ocupa en los Estados Unidos, España y Grecia, han tratado de utilizar la democracia directa para crear relaciones sociales horizontales, no jerárquicas que permitan a los participantes involucrarse abiertamente con los demás. El término “horizontalismo” fue utilizado por primera vez en la Argentina después de la rebelión popular de2001.

En lo que ahora podemos ver fue un ensayo general para los movimientos globales del presente, cientos de miles de argentinos salieron a las calles durante la crisis económica. Golpeando cacerolas y sartenes (cacerolazo) y cantando a los funcionarios “Que se vayan todos, que no quede ni UNO solo”, los manifestantes obligaron a renunciar al cargo a cinco gobiernos consecutivos. En el proceso, se formaron las primeras asambleas de vecinos basadas en la horizontalidad, una palabra que no se había utilizado con anterioridad.

Los integrantes del movimiento describen la horizontalidad como la forma más natural de escuchar y conectarse entre sí. Rechazaron la democracia representativa y el empoderamiento de caudillos que esa delegación de autoridad conlleva, dado que este tipo de política es la que se pensó había causado la crisis en primer lugar. Al mismo tiempo, el espíritu de horizontalidad surgió en los lugares de trabajo y los movimientos de los desempleados y en el tejido de un sinnúmero de relaciones sociales, donde fue vista como una herramienta para crear espacios más participativos y libres para todos, un proceso de despertar y empoderamiento similar al que Eduardo Galeano describe que ocurre en la utopía.

La horizontalidad se ha convertido en una palabra y expresión que se usa en todo el mundo para describir los movimientos sociales que buscan la autogestión, la autonomía y la democracia directa.

Además de cultivar la horizontalidad, los movimientos Ocupa también han creado nuevos territorios en los que las formas de democracia directa pueden florecer. Las estructuras alternativas y acciones del movimiento Ocupa han surgido en estos nuevos espacios geográficos de la asamblea. Aquí las necesidades básicas, como alimentos, apoyo legal y atención médica son coordinadas.

Las más recientes acciones incluyen la ocupación de viviendas en los Estados Unidos para evitar los desalojos y de las de las oficinas de caja de los hospitales de Grecia para que la gente no tenga que pagar el costo recientemente impuesto para la atención de los servicios de salud. Pueblos y ciudades de todo Estados Unidos han creado redes de intercambio, generando procesos alternativos de adjudicación, e instituyeron guarderías gratuitas. Sé de un pueblo en el norte de California donde la gente está usando una moneda alternativa y otro fuera de la ciudad de Albany, Nueva York, que ha puesto en marcha una clínica gratuita. Todo esto es auto-organizado horizontalmente.

El punto de referencia de los movimientos no es el estado o la política tal y como la conocemos convencionalmente. No hay ningún deseo de tomar el estado o crear un nuevo partido. Los movimientos Ocupa rechazan esta forma de la política representativa, y se enfocan, en cambio, en la gente que toman el control de sus propias vidas y amplia los espacios democráticos en los que viven y trabajan.

El hecho de que los movimientos no buscan la conquista del Estado como su meta no significa que no quieran un sinnúmero de cambios. Muy por el contrario, quieren que el poder de las corporaciones se limite y aun más, se rompa, quieren acceso a la vivienda y educación, y que los programas de austeridad y la guerra terminen.

Pero la democracia es el punto central de las políticas del Ocupa y la democracia practicada de tal manera que cambie las relaciones políticas verticales y amplíe las horizontales. A partir de estas nuevas formas de relaciones horizontales en los barrios, pueblos, lugares de trabajo y escuelas, y dando lugar a nuevas formas de acción directa, los movimientos Ocupa seguirán creciendo. La pregunta para el futuro no es cómo crear un plan para ver cómo se vería un mejor país, sino cómo profundizar y ampliar las asambleas que tienen lugar y cómo mejorar la democracia participativa en el proceso.

Sobre la base del argumento de Kazin, hasta el momento, ¿los movimientos Ocupa no han tenido éxito o están en proceso de desvanecerse? ¿La disminución del número de ocupaciones físicas? ¿Los medios de comunicación que cubren cada vez menos los movimientos? ¿Las diferencias en las visiones de los participantes? ¿Una comparación con un movimiento que tiene objetivos profundamente diferentes?

Muchos en el movimiento Ocupa, así como los participantes con quienes he hablado en Grecia y España, creen que han tenido éxito en aspectos importantes: cambiando los discursos políticos nacionales y mundiales; en lograr cambios concretos en las vidas individuales; en la restauración del poder a los movimientos sociales de base; y quizás lo más importante, al permitir que la gente sienta que la sociedad y el mundo pueden ser diferentes y que su práctica puede hacer esto posible.Los movimientos Ocupa han hecho de la democracia una cuestión viva. La gente no se ha sentido representada en las “democracias” en las que viven, y han expuesto la conexión de los gobiernos con las corporaciones. Las personas de todo el mundo dicen, en nuestros muchos idiomas, “Hemos despertado” y “No vamos a volvernos a dormir”.

El éxito, creo yo, tiene que ser decidido por estas personas en la lucha, por los que están organizando para sus propias metas y sueños. Y desde esta perspectiva, mientras que hay muchos retos por delante, los movimientos Ocupa han sido y seguirán siendo un éxito.

 

Marina Sitrin es miembro de los movimientos Ocupa, editora de Horizontalidad: Voces de Poder Popular en Argentina y autora de Everyday Revolutions: Horizontalism and Autonomy in Argentina a ser publicado. Es becaria postdoctoral en Globalización y Cambio Social del Graduate Center’s Committe de la Universidad de Nueva York.

Este artículo fue publicado originalmente aquí y traducido por Marcela Olivera y Carlos Crespo, en Cochabamba, Bolivia para ser publicado aquí.